Por qué necesitamos tomar el control sobre el futuro tecnológico de Colombia
En países emergentes, como Colombia, carentes de soberanía tecnológica y ausentes en las tendencias y en los centros de innovación que definen el desarrollo económico mundial, la discusión acerca del impacto de la tecnología es tan relevante o más que en las naciones en donde se crean y fabrican las mismas.
Colombia afronta el reto de aprovechar la actual revolución industrial, basada en la IA, la robótica y la ciencia de datos, para promover el desarrollo social y económico y hacerse un lugar en la economía global del futuro. Pero se requiere una decisión trascendental de país, tomada a partir del diálogo social y la inclusión de todos los sectores de la población, que otorgue un lugar y un propósito concreto y claro a la digitalización.
La promoción de la participación ciudadana y de la apropiación social de la inteligencia artificial (IA) es un asunto cada vez más relevante debido al rápido avance de esta tecnología y a las implicaciones económicas, políticas y culturales asociadas con su uso. Las decisiones y marcos de política pública que hasta la fecha han sido ejecutados en Colombia son: el documento Conpes 3975 de transformación digital e Inteligencia Artificial (IA), que permitió al DAPRE, durante el anterior gobierno de Iván Duque, publicar el Marco Ético de IA, una guía para la implementación de proyectos de inteligencia artificial en el sector público y puso en marcha y puso en marcha despliegues piloto, así como un consejo internacional de IA y un modelo de gobernanza para la infraestructura de datos. El gobierno actual del presidente Petro recién publicó, dentro de la Estrategia Nacional Digital, unos lineamientos relacionados con la incorporación de la IA, mientras el ministerio de ciencias prepara unas políticas, cuyo alcance no está claro aún. En ninguno de estos procesos se tuvo en cuenta a la ciudadanía, tanto porque no ha sido aceptada la idea de que los colombianos deben y pueden participar en las decisiones sobre las estrategias tecnológicas, como por el hecho de las organizaciones sociales carecen de la comprensión y las competencias necesarias para intervenir con esta discusión con posiciones calificadas y puntos de vista fundamentados.
